El periódico The New York Times respaldó el reportaje sobre una supuesta ‘cocina’ de fentanilo pese a las pruebas de que es imposible fabricar ese químico de forma doméstica. Sin embargo, el medio tiene un largo historial de publicar información inexacta pese a considerarse como el periódico más importante del mundo.
Este viernes, el rotativo estadounidense publicó una nota en la que su junta editorial respaldó la labor de Natalie Kitroeff y Paulina Villegas, pese a que las autoridades sanitarias ya explicaron por qué sería imposible fabricar fentanilo en las condiciones que ellas documentaron en una casa de Culiacán.
Sin embargo, durante las últimas dos décadas el Times se vio inmiscuido en numerosos casos de malas prácticas periodísticas que llevaron a la reiterada emisión de disculpas públicas.
Reportes falsos que llevaron a la invasión de Irak
Probablemente, el ejemplo de falta de rigor más recordado por parte del periódico neoyorquino son los reportes de la periodista Judith Miller, quien publicó un presunto reporte facilitado por el Pentágono, en el que una supuesta fuente iraquí aseguraba que el régimen de Saddam Hussein contaba con armas de destrucción masiva.
La administración de George W. Bush utilizó los reportajes del New York Times para justificar la intervención militar en Irak en 2003. Sin embargo, el ingreso de la coalición internacional desmintió los alegatos de la corresponsal, quien ya tenía fama de no conducirse con ética periodística.
En mayo de 2004, el diario publicó una columna firmada por su junta editorial, en la que tuvieron que reconocer la falsedad de la información publicada; así como la falta de verificación de sus fuentes. Sin embargo, Miller se mantuvo en su puesto sin represalias hasta 2005, cuando la encarcelaron por incumplir una orden judicial.
NYT ‘maquilla’ reportes sobre invasión israelí en la Franja de Gaza
El caso más reciente en el que la opinión pública cuestionó la veracidad del Times ocurrió en abril de 2024, cuando el medio digital The Intercept filtró un documento interno en el que la administración del periódico instruyó a sus reporteros y redactores a evitar una serie de términos ligados al conflicto armado en Gaza.
En el correo, sugirieron al personal evitar términos como ‘limpieza étnica’ o ‘genocidio’ al reportar los ataques del ejército israelí contra la población civil, así como ‘Territorios Ocupados’ -pese a que la ONU así los reconoce- y mencionar directamente el nombre de Palestina el menor número de veces posible; hecho por el que también tuvieron que disculparse.
En ese contexto, el periódico enfrentó las pérdidas de las periodistas Anat Schwartz y Jazmine Hughes. La primera, por su sesgo en favor de Israel, que incluyó publicaciones de redes sociales apoyando la aniquilación del pueblo palestino, y la segunda en protesta por el manejo editorial de la organización.
Otros escándalos del New York Times
En 2020, el New York Times enfrentó el rechazo de la opinión pública al publicar una columna del senador republicano Tom Cotton, quien exigía sacar al ejército a las calles para reprimir a los manifestantes que expresaban su rechazo al racismo y la brutalidad policiaca.
Un año antes, ese medio se encontró en medio de una caricatura tildada de antisemita, en la que el primer ministro israelí Binyamin Netanyahu aparece caracterizado como un perro, guiando a un ‘ciego’ Donald Trump, obra del ilustrador portugués Antonio Moreira Antunes.
Sin embargo, las disculpas públicas por el mal manejo de información se remontan hasta comienzos de este siglo, pues en el año 2000 publicaron una disculpa por la cobertura del caso de Li Wenho, un ingeniero nuclear taiwanés al que el gobierno acusó falsamente de espionaje.
Los señalamientos por malas prácticas periodísticas continúan hasta el día de hoy, pues esta misma semana el actor y cineasta Justin Baldoni presentó una demanda civil por 250 millones de dólares por su cobertura de la denuncia realizada en su contra por la actriz Blake Lively.
Baldoni asegura que el New York Times omitió deliberadamente información sobre la causa que la actriz presentó en contra suya y de los productores de la película Romper el Círculo por financiar una campaña de difamación tras revelar el presunto acoso sexual por parte del intérprete.
Con información de Punto de Referencia, El Financiero y Mondoweiss.
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