La familia de un migrante guatemalteco asesinado en México en 2011 sigue exigiendo la repatriación del cuerpo, el cual continúa en nuestro país después de trece años por un error de identificación.
Yovanni era un indigena maya de la etnia quiché que abandonó su país a los diecisiete años para buscar una mejor vida en Estados Unidos. Una semana después, se comunicó con sus familiares para informarles que ya estaba en Tamaulipas, cerca de alcanzar su objetivo.
Sin embargo, este fue la última vez que hablaron con él, pues su cuerpo apareció -con signos de tortura- entre los más de 200 cadáveres localizados por las autoridades mexicanas en 48 fosas comunes en el municipio de San Fernando, sede de múltiples matanzas de migrantes en aquella época.
Sin embargo, durante los trabajos de identificación ocurrió una confusión con las etiquetas, por lo que el cuerpo que recibió la familia tras la repatriación no era el de Yovanni, sino el de otra persona, irregularidad confirmada por organizaciones civiles y el propio gobierno de México en 2013.
Mientras tanto, los restos que coinciden con los rasgos del migrante guatemalteco permanece desde entonces resguardado en la Ciudad de México. Por ello, desde 2015 la familia dio aviso sobre esta situación al gobierno de su país; sin embargo, este aún no responde, pese a que incluso la Fiscalía mexicana (FGR) envió una solicitud para restituir el cuerpo en 2019.
Esta situación provocó un choque muy fuerte en visión cosmogónica de la familia, no sólo por la importancia que tiene para ellos enterrar a sus muertos, sino porque también consideran que otra familia también resultó afectada cuando enviaron los restos de su pariente a Guatemala.
Con información de Associated Press.
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