El nuevo gobierno de Bolivia restablecerá relaciones diplomáticas con Estados Unidos después de diecisiete años, tras el triunfo del candidato derechista Rodrigo Paz Pereira en las elecciones del pasado mes de octubre.
Durante su ceremonia de investidura, el militante del Partido Demócrata Cristiano (PDC) declaró: ‘nunca más una Bolivia aislada, sometida a ideologías fracasadas, ni mucho menos una Bolivia de espaldas al mundo’, anunciando un quiebre con la política exterior del Movimiento al Socialismo.
Por su parte, el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, confirmó que ambos países nominarán embajadores, terminando con diecisiete años de ruptura política, cuando Evo Morales acusó al entonces jefe diplomático Philip Goldberg de urdir una conspiración para derrocar a su gobierno.
Washington celebró este movimiento como el inicio de una ‘nueva era’ de cooperación a nivel regional, mientras que la nueva administración del país andino asegura que busca consolidad una política exterior ‘madura’ y abierta al mundo
Sin embargo, este no es el único cambio que el ascenso al poder de Paz podría traer en el marco de la geopolítica regional, pues su triunfo se enmarca en el giro a la derecha que varios países experimentaron en los últimos años, como Argentina o Perú, equilibrando la balanza con los gobiernos izquierdistas de Chile, Colombia, Brasil y México.
Entre los factores que contribuyeron al triunfo de la derecha en Bolivia tras veinte años de apoyo al socialismo se encuentran la crisis de las reservas internacionales en 2023, el cual frenó el crecimiento económico sostenido bajo este modelo; así como el rompimiento entre el expresidente Luis Arce y Morales, líder histórico del movimiento.
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