El abogado César Gutiérrez Priego considera que “chamaquearon” a las periodistas del New York Times que presentaron una cocina doméstica como un presunto laboratorio de fentanilo en Sinaloa.
En entrevista con nuestra directora editorial, Meme Yamel, el aspirante a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) habló sobre las inconsistencias en el artículo publicado por Natalie Kitroeff y Paulina Villegas la semana pasada, el cual calificó como ‘bastante cuestionable’.
En primer lugar, el especialista en derecho militar señaló que no tiene sentido que a las corresponsales les pongan un traje de materiales peligrosos mientras que los ‘cocineros’ manipulan los químicos sólo con un pedazo de tela cubriéndoles la cara, el cual sería inutil contra la cantidad de fentanilo que presuntamente preparaban.
Al igual que la presidenta Claudia Sheinbaum, Gutiérrez Priego también puso en tela de duda que lo que los delincuentes preparaban fuese fentanilo, pues los insumos disponibles en esa cocina no coinciden con los necesarios para la fabricación de dicha sustancia, como se observó en laboratorios asegurados en meses pasados.
Otro aspecto sospechoso es que los ‘cocineros’ pongan en riesgo su libertad, su vida y sus millonarios ingresos para otorgarle la primicia a un medio de comunicación estadounidense, dada la situación de violencia que se vive actualmente en Sinaloa.
En ese sentido recordó que, a raíz de las sospechas que levantó la entrevista que realizó el actor Sean Penn con Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán en enero de 2016, el Cártel de Sinaloa prohibió ofrecer este tipo de exclusivas, por lo que no tendría sentido hacerlo en medio de la ‘guerra civil’ que vive la organización.
Fuentes ‘chamaquearon’ a reporteras del New York Times
Sin embargo, el abogado no considera que Villegas y Kitroeff pretendan engañar a la opinión pública -aunque sí que se puede utilizar su artículo en una campaña de desprestigio contra México- sino que ‘les vieron la cara’ y las ‘chamaquearon’ con la información que recibieron de presuntos grupos criminales.
Otra de las inconsistencias identificadas por Gutiérrez Priego es que, si el proceso para la fabricación de fentanilo realmente pudiese realizarse en una cocina común y corriente, cualquier persona podría realizarlo en casa, en cualquier parte del mundo, y no sería el negocio multimillonario que es.
Sin embargo, considera que el New York Times decidió publicar el reportaje pese a estas irregularidades para buscar generar un impacto, el cual obtuvieron con la respuesta de Sheinbaum, la cual consideró que incluso se quedó corta.
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