El periódico español El País publicó el testimonio de Margarita Ochoa, única sobreviviente del crimen de Medellín 113, en el que perdieron la vida tres personas, incluyendo a los hermanos y artistas sinaloenses Jorge y Andrés Tirado.
La publicación tuvo acceso a la declaración ministerial de la mujer, la cual relató los abusos sufridos durante los tres días que duró su encierro; además de ofrecer indicios sobre el movil del delito, que sería la posesión del inmueble de la colonia Roma Norte en donde sucedieron los hechos.
De acuerdo con el relato, Medellín 113 era propiedad del hermano de Margarita, un hombre de edad avanzada que falleció en mayo de este año y en donde ella -en el piso superior- vivía en compañía de su esposo José Luis González y sus dos jóvenes sobrinos.
En la planta baja, por su parte, vivía Blanca Hilda ‘N’, enfermera de su hermano, en compañía de su hija, Sally Mecheall ‘N’, su nieto Randy ‘N’ y otro menor de edad cuyo nombre no es público. Además, en el lugar pasaba mucho tiempo Azuher ‘N’, pareja sentimental de Sally.
Medellín 113, móvil del multihomicidio
La declaración de Ochoa señala que ambas familias habitaban Medellín 113 pese a estar en disputa por dicha propiedad. El origen del conflicto fue el intento de Blanca Hilda por apropiarse del domicilio tras la muerte del hermano, intentando pasar por la concubina de este, el cual no fructificó.
Tres días de infierno
El horror que vivió la mujer inició el 16 de diciembre, cuando Azuher subió a su departamento para pedirle a su esposo que moviera su automóvil. Unos minutos más tarde, volvió asegurando que el hombre de 73 años de edad sufrió una caída y estaba herido, por lo que bajó a auxiliarlo.
Al llegar al lugar, encontró a José Luis en el piso, maniatado y amordazado. En ese momento, asegura que un grupo de entre ocho y diez personas -la Fiscalía capitalina sostiene que fueron siete o menos- se abalanzaron sobre ella, sometiéndola y vendando sus ojos.
Durante las siguientes 48 horas, sufrió todo tipo de abusos, que fueron desde amagues con una navaja en su cuello hasta descargas eléctricas, cortes en uno de sus pies y tocamientos que describió como ‘de tipo sexual’. Pese a no poder ver, escuchó como su marido y sus sobrinos también sufrieron diversas torturas.
Sin embargo, llegó un punto en el que dejó de escuchar los quejidos de José Luis, Jorge y Andrés, así como el revuelo causado por el grupo de captores. Margarita considera que la dejaron con vida debido a que necesitaban que ella firmara los documentos de cesión del inmueble.
Con información de Sin Embargo.
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